viernes, 9 de abril de 2010
aiiii
Claramente hemos renunciado a la soberbia cuando aceptamos que nada podriamos haber echo. Fue justamente cuando me tomaste de la mano y con tus ojos casi muertos me miraste fijo y dijiste que la batalla fue perdida mas aun, la guerra inutil de nuestros dias fue solo un juego en donde estabamos de ante mano muertos, perdidos. Fue cuando sin fuerzas y con resignacion yo te tome de la mano y por suepuesto, como nunca, te salude formalmente. Haciendo los honores de la despedida. Despues de todo, yo nunca supe que era eso del tiempo Y no sabia si tu tiempo se aceleraba y movia en ese vagon que se desplazaba entre los rieles o si era que mi tiempo se detenia, en una especie de niebla en un vacio, en aquel anden, tan desolado. Habiamos renunciado a nuestra humanidad, ya su voluntad de vida. A la soberbia de creer que podiamos hacer nuestro destino, que eramos fuertes, gigantes y reaccionarios. Que jovenes eramos. Tanto que no nos hacia falta pensar en la horas, ni en las guerras perdidas, en las guerras ficcticias. Es que ahora que estoy inmovil, viendo como todo sigue un rumbo. Y el mio se detiene. Estoy empezando a poner excusas. Estoy pensando que otra vez me esta ganando la soberbia. Y que todo esto no es mas que mi modo de vencer a la tristeza. No he te he perdido, no has elegido irte.
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